miércoles, 31 de enero de 2018

¿A LA REJA?

Pedro Conde Sturla
20 de julio de 2008

Sólo en la primera plana de un periódico matutino aparecieron las fotos de tres prestigiosos banqueros y una banquera condenados por ladrones o viceversa. Parece que las fotos son de mal gusto porque ningún otro diario impreso las reprodujo con semejante lujo de detalles y en uno de ellos se diría que nadie se ha enterado cabalmente de la noticia.
Vivián Lubrano, al centro, 
fumando espera



De hecho, sí, es verdad, para algunos grupos de intereses esas fotos son de mal gusto y la información que con ellas viene, aparte de una muestra de indelicadeza, sientan un mal precedente y sientan sobre todo un mal ejemplo, tanto más que otros banqueros están sentados en el banco de los acusados y pueden correr la misma suerte a causa de las feroces, inmerecidas “campañas de odio” que en su contra se desatan, y ponen además en peligro a todo un estamento de bandidos que más allá de los banqueros incluye a las altas esferas del poder.
Eso explica un poco la dificultad, la torpeza, el miedo con que se han manejado las autoridades para cumplir con lo que manda la ley a partir “de la cosa irrevocablemente juzgada”.
Simplemente había que enviar a los culpables a la reja, como ocurría, por ejemplo, con José Candelario Trespatines cada vez que caía en manos del tremendo juez de “La tremenda corte” en aquella deliciosa comedia radial, comedia del arte que era gloria de Cuba y su creador Castor Vispo.
Los responsables o irresponsables de hacer cumplir la pena, han extremado, por el contrario, la cortesía, la más fina gentileza a los reos de una estafa multimillonaria que llevó a la quiebra al país, como si no supieran que hacer con el paquete, con la papa caliente que les han tirado para mancillar sus hojas al servicio del poder.
De hecho, en algún momento parecía como si estuvieran suplicando, pidiendo de favor a los condenados que se constituyeran en prisión si no tenían otra cosa más importante que hacer. Ellos no se atrevían ni se atreven a jugar su papel. Nadie los puso en esos flamantes cargos para ganarse semejantes enemigos.
Mientras tanto, la gente habla y escribe sobre este tema tan urticante, que es la comidilla de la semana, elucubra, dice cosas que parecen fantasiosas, fruto de la imaginación febril, pero no imposibles. Aquí la fantasía nunca supera la realidad.
  El comentario más picante, gustoso, entre los muchos que circulan, lo recoge Cibaonews. Es el de una mujer que se dice muy informada y tiene “datos calientes" de última hora respecto a este caso:
En opinión de la bien informada, Ramoncito va a vivir en su celda de lujo “por las próximas dos o tres semanas (luego se va a enfermar y lo mandarán a Houston por razones humanitarias).”
Álvarez Renta y Báez Cocco van a gozar de comodidades como aire acondicionado, “televisión de plasma, Internet y una línea erótica exclusiva para sus remedios caseros. Cuando el ojo publico deje de estar encima de ellos, de noche, bien disfrazados saldrán a calentar el lecho nupcial y tempranito volverán a la ‘amargura’  de su encierro.”
Por último, “A la Doña Lubrano de Castillo le están haciendo unos estudios médicos especializados y lo más seguro es que la depresión no le permita estar en la cárcel y la sometan a prisión domiciliaria en su casa de campo, purgando su pena en ese infierno rodeada de cocoteros, mar azul y comiendo langostas importadas. ¡Pobrecita, me da una lastima!”
Resultado de imagen para vivian lubrano  y figueroaen juicio
No hay que dudar que de una u otra manera se libren de cumplir la condena.
Hay, sin embargo, una condena de la que no se van a librar y es la condena moral, la repulsa social, la desvergüenza  que van a legar de generación en generación a los hijos, nietos y biznietos, amén del dolor por la pérdida de cuantiosos bienes como resultado de un proceso que también se tragó honras y reputaciones, si alguna vez las hubo.

pcs, domingo, 20 de julio de 2008



LA BIBLIA COMO REMEDIO Y OTROS USOS DOMÉSTICOS

Pedro Conde Sturla 
        18 de junio de 2008.  

La Biblia es un libro tan maravilloso que sirve hasta para remedio. Un té de una página del Génesis con hierbabuena cura los dolores del padrejón y los malestares del empacho, según la sabiduría campesina.

         Un emplasto de hojas del Nuevo Testamento con cebo de carnero aplicado sobre el corazón previene los infartos y mitiga las horribles molestias del lumbago.

         Los maravillosos poemas de El Cantar de los cantares tienen tal poder afrodisíaco que hacen innecesario el consumo del Viagra y permiten a mujeres de edad provecta como Sara el milagro de la concepción.
         La Biblia, en su infinita sabiduría, convierte a ignorantes en doctos, en gentes de un solo libro que tienen respuestas y soluciones para todo con carácter de infalibilidad.
El poder regulador de La Biblia, o mejor dicho el Viejo Testamento, Las sagradas escrituras, no se limita entre los ortodoxos al ámbito personal sino que impone un modo de vida y en países fundamentalistas como Israel sustituye prácticamente a la constitución. El derecho a la posesión de tierras usurpadas a los palestinos se ampara en el legado divino de la tierra prometida.
La Biblia permite justificar guerras y matanzas. “No matarás”, dice Jehová, pero Jehová mata y ordena matar por cualquier motivo.
Cuando Saúl deja vivo al miembro de una tribu que Jehová le había exigido exterminar, Samuel lo visita para decirle que Jehová está encabritado por su desobediencia y Saúl, aterrorizado, saca su espada y parte en cuatro al infeliz.
Quizás el sentido cabal de la prohibición es “No matarás, a menos que no te lo ordene Jehová”. Y Jehová siempre ordena. 
La Biblia permite justificar entre mormones y calvinistas la miserable condición de la mujer partiendo del modelo bíblico en el que las hembritas se regalan como perritas, como mascotas cuya única misión es parir y someterse al macho.
La Biblia permite justificar la discriminación racial y sobre todo la esclavitud que, según San Agustín, era unos de los precios  a pagar por el pecado original.
Entre nosotros la Biblia tiene un uso pragmático en política, orientado al endiosamiento de mandatarios como el querido Jefe que terminó convertido en objeto de culto y goza todavía de la veneración de connotados paladines de la libertad de prensa y políticos situados en la cumbre del poder.
Sin ir más lejos, hay indicios de que el proceso de beatificación y virtual canonización del actual monarca constitucional de la Res Pública ya se ha iniciado a juzgar por declaraciones de ministros, columnistas y periodistas de panel que diariamente lo ensalzan, lo elevan incluso al ámbito divino llamándolo redentor y mensajero de Dios.
Un agudo lector, que se identifica o no se identifica como Patgarpol, me gratificó en la pasada entrega con un comentario que no tiene desperdicio e incluyo a continuación a manera de cierre. Un broche de oro:
 “Ese artículo de Germán Pérez, comentado por PCS, me recuerda la anécdota del funcionario trujillista que hizo encolerizar al Jefe hasta un punto en que el Benefactor le pegó un fuerte manotazo. La degradación del agredido era tanta que sólo atinó a exclamar: ¡Me ha tocado un santo! Así andan las cosas en estos días en el país. Parece como si los relojes de la historia se hubieran detenido en los años treinta o cuarenta del pasado siglo. El interés de conseguir algún tipo de dádiva lleva a muchos a decir las más horribles estupideces. De ahora en adelante, cambiaremos la vieja frase de Dios y Trujillo por la de Dios y Leonel. Y hasta es posible que cambiemos el orden de los factores: Leonel y Dios.” 


pcs, miércoles, 18 de junio de 2008.

lunes, 29 de enero de 2018

Rimbaud: el gran maldito.

Pedro Conde Sturla
12 de octubre de 2011

[Entre los poetas malditos de Francia, que son muchos, ninguno fue más maldito que el excelso simbolista Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891), por lo menos durante los tres escasos años en que ejerció la poesía, de los 17 a los 20, antes de convertirse quizás en algo peor, más peor que la crápula que era.
Cuando abandonó para siempre la poesía hizo una vida errante. Viajó por Europa, fue soldado y desertor del ejército holandés, estuvo en Indonesia, en Chipre, se estableció en Yemen varios años, tuvo amantes a granel, se convirtió en mercader en Etiopía, ganó mucho dinero como contrabandista de armas, al estilo de Joseph Conrad y en el esplendor de su vida se le declaró un carcinoma en la rodilla derecha, del cual murió en un miserable hospital marsellés a los 37 años.
Pero ese breve ejercicio de la poesía, de apenas tres años, al juicio de los entendidos, dejó huellas imborrables en la literatura francesa y transformó o trastornó por completo el modo de decir poético en esa noble lengua.


Era perfectamente díscolo, salvaje, disoluto, transgresor de todo orden constituido, adicto al ajenjo y al hachís, borracho consuetudinario y provocador de escándalos por los que fue expulsado de París, a pesar del talento con que sus versos maravillaban a la sociedad.

En París sedujo a Verlaine, que abandonó mujer e hija, para convertirse en su “virgen demente” y él en “esposo infernal”. La tormentosa relación “perversa, degradante, enfermiza, sadomasoquista...,” terminó a balazos y el herido fue Rimbaud. La cárcel le tocó durante dos años a Verlaine..
En “Una temporada en el infierno” (1873), describió bajo el influjo de las drogas su relación con Verlaine, un texto tan memorable como indescifrable de inspiración simbolista, más bien de fundación simbolista. “Iluminaciones” (1874), colección de versos en prosa, es otro de sus textos fundamentales.

A los 17 años escribe quizás su obra maestra, “El barco ebrio”, joya de la literatura francesa y uno de los mayores enigmas poéticos.

«Nadie pudo desear más ardientemente entregarse que él. De niño se dio a Dios, de joven al mundo; y en ambos casos se sintió engañado y traicionado... La esencia de su ser permanece intacta, inconmovible, inaccesible.» (Henry Miller, "El tiempo de los asesinos").

Igual permanece “El Barco ebrio”, relativamente inaccesible en un misterio conmovedor y provocativo.

“En "El barco ebrio" (1871), que escribe sin haber viajado por Europa, incluso sin conocer todavía el mar, quizá trasciende los alcances de la desmesura que le espera: "Yo conozco los cielos que estallan en relámpagos, y las trombas/ y las resacas, y las corrientes; conozco el atardecer,/ el Alba exaltada igual que una multitud de palomas,/ ¡y he visto algunas veces lo que el hombre creyó ver!/ ¡He visto el sol poniente manchado de horrores místicos,/...///... ¡He visto fermentar las enormes marismas, nasas/ en cuyos juncos se pudre el Leviatán!/...///... Toda luna es atroz y todo sol amargo: el acre amor me llenó de torpores embriagantes./... Ya no puedo, ¡ay olas!, bañado como estoy por vuestra languidez,/ seguir la estela de los cargueros de algodón/..." En ese poema mayor está lo advertido de la tragedia personal y la grandeza de un alma que se extasía en los vericuetos turbulentos del mar embravecido que es la vida, con imágenes propias del parnasianismo, que críticos asumen surgidas más de lecturas que de vivencias.”


Confieso que el poema me conmueve, me hace alucinar, pero no me permite siempre entrar en el contexto, como me ocurre con “Itaca” de Kavafis. Invito, pues, a reflexionar sobre “El barco ebrio”, invito a navegar. Invitación y provocación. PCS]


El barco ebrio
[Poema: Texto completo]
Arthur Rimbaud

Según iba bajando por Ríos impasibles, / me sentí abandonado por los hombres que sirgan: / Pieles Rojas gritones les habían flechado, / tras clavarlos desnudos a postes de colores.
Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje, /con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés. / Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto: / los Ríos me han llevado, libre, adonde quería.
En el vaivén ruidoso de la marea airada, / el invierno pasado, sordo, como los niños, / corrí. Y las Penínsulas, al largar sus amarras, / no conocieron nunca zafarrancho mayor.
La galerna bendijo mi despertar marino, / más ligero que un corcho por las olas bailé / ––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas– / diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.
Agua verde más dulce que las manzanas ácidas / en la boca de un niño mi casco ha penetrado, / y rodales azules de vino y vomitonas / me lavó, trastocando el ancla y el timón.
Desde entonces me baño inmerso en el Poema / del Mar, infusión de astros y vía lactescente, / sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces, / pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.
Y donde, de repente, al teñir los azules, / ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día, /más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras, / fermentan los rubores amargos del amor.
Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas, / resacas y corrientes; sé de noches... del Alba /exaltada como una bandada de palomas. / ¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!
He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos, / alumbrando con lentos cuajarones violetas, / que recuerdan a actores de dramas muy antiguos, / las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.
Soñé la noche verde de nieves deslumbradas, / beso que asciende, lento, a los ojos del mar, / el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros.
Seguí durante meses, semejante al rebaño / histérico, la ola que asalta el farallón, / sin pensar que la luz del pie de las Marías
pueda embridar el morro de asmáticos Océanos.
¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula, / donde ojos de pantera con piel de hombre desposan / las flores! ¡Y arcos iris, tendidos como riendas / para glaucos rebaños, bajo el confín marino!
¡He visto fermentar marjales imponentes, / nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán! / ¡Derrubios de las olas, en medio de bonanzas, / horizontes que se hunden, como las cataratas. / ¡Hielos, soles de plata, aguas de nácar, cielos / de brasa! Hórridos pecios engolfados en simas, / donde enormes serpientes comidas por las chinches / caen, desde los árboles corvos de negro aroma!
Quisiera haber mostrado a los niños doradas / de agua azul, esos peces de oro, peces que cantan. / ––Espumas como flores mecieron mis derivas / y vientos inefables me alaron , al pasar.
A veces, mártir laso de polos y de zonas, / el mar, cuyo sollozo suavizaba el vaivén, /me ofrecía sus flores de umbría, gualdas bocas, / y yacía, de hinojos, igual que una mujer.
Isla que balancea en sus orillas gritos / y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios / bogaba, mientras por mis frágiles amarras / bajaban, regolfando, ahogados a dormir.
Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras, / lanzado por la tromba en el éter sin pájaros, / yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa / no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,
libre, humeante, herido por brumas violetas, / yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro / del que brotan ––jalea exquisita que gusta / al gran poeta–– líquenes de sol, mocos de azur,
que corría estampado de lúnulas eléctricas, / tabla loca escoltada por hipocampos negros, /cuando julio derrumba en ardientes embudos, / a grandes latigazos, cielos ultramarinos,
que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía, / bramar los Behemots y, los densos Malstrones, / eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas
¡He visto archipiélagos siderales, con islas / cuyo cielo en delirio se abre para el que boga: / ––¡.Son las noches sin fondo, donde exiliado duermes, / millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!? .
¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa. / Toda luna es atroz y todo sol amargo: / áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias. / ¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!
Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca / negra y fría, en la que en tardes perfumadas, / un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta / un barco leve cual mariposa de mayo.
Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies, / usurparle su estela al barco algodonero, / ni traspasar la gloria de banderas y flámulas / ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.

pcs, miércoles 12 de octubre de 2011


domingo, 28 de enero de 2018

Historia oculta de la Primera Guerra Mundial

Pedro Conde Sturla

28 de enero 20018

Los malos de la película no son siempre los malos de la vida real. En las películas del oeste los malos son los indios y en las películas de Tarzán los malos son los negros y los leones. En las infinitas series de televisión sobre las guerras de las galaxias los malos son prietos y feos y en las películas de tema bélico, igual que en la mayoría de noticieros, se les llama muchas veces terroristas a las víctimas del terrorismo.
Para peor, en el show mediático que montan y desmontan diariamente los dueños del mundo, a los países que han sido saqueados y empobrecidos se les llama países en vía de desarrollo o simplemente países de mierda.
En las películas clásicas de guerra, por supuesto, los malos y los peores son siempre los alemanes y en menor medida los japoneses. De hecho, todo el peso de la cinematografía bélica y de la historia ha caído sobre los alemanes, tanto en lo que respecta a la primera como a la segunda guerra mundial.
La historia es algo que hacen los hombres, como decía Marx, aunque no tengan conciencia de ello. Pero la historia es también algo que se inventa y manipula y eso lo hacen los hombres a conciencia desde hace miles de años. La historia que se escribe, ya se sabe, es la de los vencedores.
Japón ha sido satanizado históricamente por la crueldad vesánica de su empresa de conquista, pero Japón no hizo o trató de hacer algo diferente a lo que habían hecho España, Inglaterra y Estados Unidos con anterioridad. Su mayor ofensa fue haberle propinado algunas de sus derrotas más vergonzosas a Inglaterra y Estados Unidos y pagó caro por ello. Es decir, pagó la población civil, la que fue condenada a la hoguera en el incendio de más de cien ciudades y a la pulverización en Hiroshima y Nagasaki.
Por otro lado, durante más de cien años Alemania ha sido y sigue siendo culpada por haber provocado el estallido de la primera guerra mundial. Hay algo de cierto en eso, pero no todo encaja en el esquema de los vencedores, no todo es del color de la dorada píldora que nos hicieron tragar los manipuladores de la historia.
Muy por el contrario, una juiciosa investigación “del profesor escocés Gerry Docherty (1948) y el médico e investigador también escocés Jim MacGregor (1947)” trajo como resultado la publicación de un libro demoledor acerca de los orígenes desconocidos de la primera guerra mundial: “Hidden History: The Secret Origins of the First World War”, (2013).
Se advierte que la opinión de ambos investigadores puede herir la conciencia de conformistas y conservadores y otras personas sensibles o simplemente alérgicas a la verdad histórica y se aconseja prudencia, mucha prudencia.

Orígenes secretos de la Primera Guerra Mundial
Gerry Docherty y Jim MacGregor 
La historia de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) es una mentira deliberadamente elaborada. No el sacrificio, el heroísmo, el horrendo desperdicio de vidas o la miseria que siguió. No, ésas fueron cosas muy reales; pero la verdad de cómo comenzó todo y de cómo la guerra fue prolongada innecesaria y deliberadamente más allá de 1915 ha sido exitosamente encubierta durante un siglo. Fue
creada una historia cuidadosamente falsificada para ocultar el hecho de que fue Gran Bretaña, y no Alemania, la responsable de la guerra.
Si la verdad hubiera sido ampliamente conocida después de 1918, las consecuencias para el Establishment británico habrían sido catastróficas.
Para los vencedores son los despojos, y el juicio de ellos se reflejó en las descripciones oficiales. En Versalles en 1919 Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos afirmaron que Alemania había planeado la guerra, que la había comenzado deliberadamente, y que había rechazado todas las ofertas de los Aliados para la conciliación y la mediación. Millones de documentos fueron destruídos, ocultados o falsificados para justificar aquel veredicto. Alemania correctamente protestó que ella había sido forzada a entrar en guerra por causa de la agresión rusa. A los delegados alemanes en Versalles, bajo la amenaza de la ocupación, el desmembramiento territorial y el hambre, les quedó poca opción salvo aceptar la culpa y estar de acuerdo con reparaciones masivas. Como se dijo en The Economist, el Tratado de Versalles fue el crimen final cuyos duros términos asegurarían una segunda guerra (The Economist, 31 de Diciembre de 1999).
Nuestra investigación demuestra que los verdaderos orígenes de la guerra deben ser encontrados no en Alemania sino en Inglaterra. A finales del siglo XIX una sociedad secreta de hombres enormemente ricos y poderosos fue establecida en Londres con el objetivo declarado de expandir el Imperio británico a través del mundo entero. Ellos deliberadamente causaron la Guerra Sudafricana de 1899-1902 a fin de arrebatarles a los Bóers el oro del Transvaal. Su
responsabilidad por aquella guerra, y el horror de los campos de concentración británicos en los cuales murieron 20.000 niños, ha sido eliminada de las historias oficiales. La segunda etapa de su plan global fue la destrucción del competidor industrial y económico que se estaba desarrollando rápidamente: Alemania. 
¿Historia cuidadosamente falsificada?, ¿veinte mil niños que mueren en campos de concentración británicos?. ¿una sociedad secreta que toma el control del mundo?, ¿Gran Bretaña responsable
de la Primera Guerra Mundial? Si usted salta inmediatamente a la conclusión de que ésta es una disparatada teoría de conspiración, por favor considere el trabajo del profesor Carroll Quigley, uno de los historiadores más altamente respetados del siglo XX. La mayor contribución de Quigley a nuestro entendimiento de la Historia en su libro “El Establishment Anglo Estadounidense”. Tiene explosivos detalles de cómo la sociedad secreta de banqueros internacionales, aristócratas y otros hombres poderosos controló las palancas de la política y las finanzas en Gran Bretaña y Estados Unidos. Quigley explica que muy pocas personas supieron de eso porque dicha Sociedad consiguió ocultar su existencia y “muchos de sus miembros más influyentes son desconocidos incluso para estudiantes atentos de la historia británica”. (Gerry Docherty y Jim MacGregor, http://editorial-streicher.blogspot.com/2017/05/sobre-los-origenes-de-la-1-guerra.html).

Nota: “El tema recurrente de los textos históricos de Carroll Quigley es la opresión del pobre por la banca internacional. Cuando habla de Rothschild y Rockefeller (R*R), los trata como el epítome de las familias parasitarias de usureros que se guían por la Regla de Oro, es decir, quien tiene el oro hace las reglas. Así ha sido en la mayor parte del mundo en nuestra Historia reciente, donde familias como los Rothschild o los Rockefeller han sido los propietarios más prominentes de la riqueza. La responsabilidad de la mayor parte de los genocidios y la mayor parte de los asesinatos de la historia reciente puede achacárseles aunque también pueda ser compartida por sus camaradas banqueros del resto del mundo. Si Cristo volviese a este mundo serían ellos los que le perseguirían a él para expulsarle Templo”.
(Esta traducción corresponde al resumen del libro realizado por John Turmelhttp://www.cyberclass.net/turmel/quig00.htm)

El otro cine dominicano

Pedro Conde Sturla

15 de agosto 2016

En la dirección de “339 Amín Abel Hasbún”, sobresale el profesional manejo de los recursos, la forma de lograr que los actores den lo mejor de sí, sobre todo en lo que respecta al inapreciable Pericles Mejía.

Una parte significativa del cine que se produce en Santo Domingo ha superado la etapa infantil -la enfermedad infantil del comiquismo-, se ha aprenudido a hacer cine, se están aprendiendo los secretos de un difícil arte en el que se funden todas las artes y la técnica, una forma de arte en la que el genio y el mal genio personal están supeditados a un trabajo de equipo y a veces al capricho de los productores.
Está surgiendo, sí, otro cine junto al dominante protocine farandulero y de humor, el de esos comediantes que hacen peor en la pantalla grande lo que hacen mal en televisión (cuando no lo hacen en el ayuntamiento). Comediantes o bufones tan malos como aplaudidos.
El otro cine es otra cosa, es el fruto de un proceso de estudio, de aprendizaje, de la formación académica de los cineastas o de la experiencia adquirida por otros medios, no de la improvisación.
Los resultados empiezan a verse, se han dado a conocer, a cuentagotas, en eventos tan importantes como el casi clandestino “Festival del minuto”, dedicado al cortometraje, en la realización de documentales, biografías, en la ópera prima de Etzel Báez sobre el asesinato de Amín Abel Hasbún y la investigación del mismo.





Amin Abel Hasbun
Se trata de una película de difícil clasificación, con elementos del cine de suspenso y el documental, basada en el libro “El gigante dormido” de Fidel Santana.
Su título, “339 Amín Abel Hasbún”, alude al número de la casa de la calle Henríquez y Carvajal de Villa Juana, donde el dirigente estudiantil y político fue ultimado de un balazo en la cabeza por una patrulla de sicarios “en presencia de Mirna Santos, su esposa embarazada, y un niño” (jueves 24 de septiembre de 1970, día de Nuestra Señora de las Mercedes).
“Se abre la puerta -cuenta el Arq. Raifi Genao-, cuatro agentes de la policía irrumpen grotescamente. Junto con los agentes entra también uno vestido de saco y corbata, dice ser ayudante del Fiscal del Distrito Nacional. En verdad otro policía disfrazado de justicia. La delación había tenido efecto. Amin Abel Hasbún había sido ubicado.
“Desde meses atrás se le venia persiguiendo bajo la acusación de haber sido de los organizadores del secuestro del coronel agregado militar norteamericano Donald J. Crowley, por el cual se canjearon 21 presos políticos que morían lentamente en diferentes cárceles del balaguerismo.
“Amin Abel Hasbún era dirigente del Movimiento Popular Dominicano (MPD), organización revolucionaria que pugnaba por el derrocamiento del régimen balaguerista de los doce años que sumió nuestro país en el más oscuro pantano del crimen y el terror.
“La patrulla policial, estuvo compuesta por el primer teniente Edilberto Estrella Fernández, el sargento mayor Rafael Antonio Portes García, el cabo Rafael Medina Tejada y el raso Hermógenes Luis López Acosta, quien fue escogido para hacer el disparo.
“…algunos periodistas (…) llegaron apresuradamente al apartamento y subían las escaleras, sonó un disparo y un río de sangre tiño los zapatos de quienes querían con su presencia evitar este asesinato.



Pericles Mejía
“Arriba una mujer embarazada y un niño estaban manchados de sangre y masa encefálica, las propias de su ser querido: lo habían matado con una pistola calibre 45 frente a su esposa e hijo. Varios minutos después reaparecía el Ayudante del Fiscal del Distrito Nacional, doctor Tucídides Martínez Howley (hermano de Orlando Martínez), quien dejó el espacio para que se ejecutara el crimen pretextando una llamada telefónica, sin saber que su propia familia se teñiría de sangre tiempo después con el asesinato de su propio hermano y casi de la misma forma.” (“Amin Abel Hasbún…el asesinato de una de las mas grandes glorias estudiantiles”, Arq. Raifi Genao).
Joaquín Amparo Balaguer Ricardo puso, desde luego y como de costumbre, todo su ficticio empeño para que la investigación del crimen y el castigo ejemplar de los culpables llegara hasta sus últimas consecuencias:
“1.- 35114
Santo Domingo de Guzmán, D.N.
Septiembre 24, 1970.
         Señor Dr. Marino Ariza Hernández Procurador General de la República, Ciudad.
Señor Procurador:
Se le recomienda asumir personalmente la investigación del hecho en que resultó muerto en la mañana de hoy el dirigente comunista Amín Abel Hasbum. Las informaciones ofrecidas por la prensa sobre esta insólita ocurrencia ponen de manifiesto que en ella no sólo participaron las autoridades policiales sino también miembros del Departamento de Justicia, circunstancia que requiere una investigación a fondo que sea llevada a cabo con energía y con rectitud para que los responsables de cualquier exceso, sí en realidad lo ha habido, sean severamente sancionados en justo desagravio a la sociedad y a la ley.
Le saluda atentamente,
Joaquín Balaguer”
La recreación irónica, a veces cínica, descarnada y atormentada de estos hechos de sangre y abuso de poder es el tema de “339 Amín Abel Hasbún”, la sorprendente opera prima de Etzel Báez, un verdadero activista cultural, cinéfilo y cineasta que da y dará mucho que hablar por su innegable talento.
En la dirección de “339 Amín Abel Hasbún”, sobresale el profesional manejo de los recursos, la forma de lograr que los actores den lo mejor de sí, sobre todo en lo que respecta al inapreciable Pericles Mejía.
Pericles Mejía encarna al Dr. Marino Ariza Hernández, y en este papel hace todo un derroche de arte escénico, de su extraordinaria capacidad para dar vida a un personaje ambivalente con multitud de registros emocionales.

339 Amín Abel Hasbún


Pedro Conde Sturla
19/08/2016

Pericles Mejía, en el papel del Dr. Marino Ariza Hernández, Procurador General de la República, dirige el interrogatorio durante la investigación del asesinato de Amín Abel Hasbún en el etzelente docudrama que dirige Etzel Báez. “339 Amín Abel Hasbún, memoria de un crimen”.
El docudrama, dice un diccionario, o el llamado docudrama de ficción, es un “Género de radio, cine y televisión que trata hechos reales propios de un documental, con técnicas dramáticas”, y me parece que esta definición se ajusta de cuerpo entero a la opera prima de Etzel Báez. Un docudrama de suspenso.
La lectura que de éste propongo también es docudramática, cargada de mala leche, como la obra en sí. Y es también literal. Una lectura de la obra como es, no como debería ser.
El film abre con la presentación de los créditos comerciales y de autoría, unos muy efectivos efectos sonoros y unas tenebrosas informaciones sobre los servicios de la no menos tenebrosa Agencia Central de Inteligencia durante el gobierno de los doce años del Dr. Joaquín Malaguer (dije Malaguer). Está basado en el libro “Amín Abel, un gigante dormido” de Fidel Santana y en papeles de la Procuraduría General de la República y de la propia CIA.
En la primera escena, en una voz en off muy bien timbrada, se escucha el mensaje, la comunicación oficial en que Balaguer ordena al procurador el esclarecimiento del crimen, “esta insólita ocurrencia” en que “no sólo participaron las autoridades policiales sino también miembros del Departamento de Justicia.”
Es la misma comunicación en la que pide, exige, reclama entre comillas “una investigación a fondo que sea llevada a cabo con energía y con rectitud para que los responsables de cualquier exceso, sí en realidad lo ha habido, sean severamente sancionados en justo desagravio a la sociedad y a la ley”.
La “insólita ocurrencia” no era, en realidad, tan insólita, era ordinaria, era común y corriente durante el reinado de Balaguer. Lo insólito (lo inexistente) era la severa sanción “en justo desagravio a la sociedad y a la ley”, como pregona la voz en off.
La voz en off se escucha mientras el Procurador Mejía-Ariza lee a su vez la comunicación en silencio, sentado a su escritorio.
Damaris Espaillat, en el papel de la secretaria Pura Rosa, y un agente de policía intercambian miradas de inteligencia. Algo se cuece en el ambiente. La secretaria se sienta en primer plano, de perfil. El Procurador, al fondo, continúa la lectura. Aparece el documento en un plano cerrado. Cuando el mensaje de voz alude a “los responsables de cualquier exceso”, un perverso movimiento de cámara apunta (apunta, sí, apunta) a una fotografía torcida de Balaguer con un guardia no identificado a su espalda y hace un close up, un acercamiento, casi a manera de un disparo certero. La foto torcida, el personaje retorcido, ¡que puntería!
Luego aparece el título completo del film:
339 AMÍN ABEL HASBÚN,
MEMORIA DE UN CRIMEN
Todo esta dicho y se dirá repetidamente con movimientos de cámara que conducen a Balaguer. Todos los caminos del crimen conducen a Malaguer.
A continuación se escucha otra voz en off, la voz de un posible presentimiento de Amín. Es la voz que escucha, en un magnífico encuadre, una embarazada y glamorosa Margaux Da Silva en el papel de Mirna Santos, viuda de Amín.
La viuda había sido llamada a la oficina del Procurador para ofrecer su testimonio y desde que entra al despacho se produce en el escenario una manifestación de virtuosismo escénico. Los personajes entablan una relación en la que destacan diálogos, actitudes, ideas contrapuestas. Un juego de contrastes, un carrusel de luces y sombras sicológicas que una inquieta cámara recrea y destaca.
Destaca el rostro perturbado del Procurador Mejía-Ariza (el rostro adolorido de Pericles Mejía en vísperas de una operación quirúrgica), los matices emocionales que se reflejan o refleja la pantalla de su rostro.
Destaca, por supuesto la viuda Da Silva-Santos, la serenidad expresiva de su “interfaz”, la dignidad del personaje que representa. Destacan las miradas furtivas de la curiosa secretaria Espaillat-Rosa, los desvencijados archivos, otro cuadro torcido, los muchos detalles a los que presta atención el relato fílmico.
 De hecho, y aunque parezca exagerado, en esta obra hay que celebrar los movimientos de cámara, la calidad y temperatura del color, la dirección, el guión, la columna sonora, la edición, la buena disposición de todo un equipo. La dirección, sobre todo, la dirección.
No pienso, ni es posible, leer uno a uno, fotograma por fotograma toda la película, pero con lo que hasta aquí se ha visto es innegable que Etzel Báez aprendió de Eisenstein o algún otro una lección fundamental: “El arte de componer bien es el arte de variar bien”.
 

19/08/16

sábado, 27 de enero de 2018

Historia oculta de la primera Guerra Mundial



Los malos de la película no son siempre los malos de la vida real. En las películas del oeste los malos son los indios y en las películas de Tarzán los malos son los negros y los leones. En las infinitas series de televisión sobre las guerras de las galaxias los malos son prietos y feos y en las películas de tema bélico, igual que en la mayoría de noticieros, se les llama muchas veces terroristas a las víctimas del terrorismo.

Para peor, en el show mediático que montan y desmontan diariamente los dueños del mundo, a los países que han sido saqueados y empobrecidos se les llama países en vía de desarrollo o simplemente países de mierda.
En las películas clásicas de guerra, por supuesto, los malos y los peores son siempre los alemanes y en menor medida los japoneses. De hecho, todo el peso de la cinematografía bélica y de la historia ha caído sobre los alemanes, tanto en lo que respecta a la primera como a la segunda guerra mundial.
La historia es algo que hacen los hombres, como decía Marx, aunque no tengan conciencia de ello. Pero la historia es también algo que se inventa y manipula y eso lo hacen los hombres a conciencia desde hace miles de años. La historia que se escribe, ya se sabe, es la de los vencedores.

Japón ha sido satanizado históricamente por la crueldad vesánica de su empresa de conquista, pero Japón no hizo o trató de hacer algo diferente a lo que habían hecho España, Inglaterra y Estados Unidos con anterioridad. Su mayor ofensa fue haberle propinado algunas de sus derrotas más vergonzosas a Inglaterra y Estados Unidos y pagó caro por ello. Es decir, pagó la población civil, la que fue condenada a la hoguera en el incendio de más de cien ciudades y a la pulverización en Hiroshima y Nagasaki.
Por otro lado, durante más de cien años Alemania ha sido y sigue siendo culpada por haber provocado el estallido de la primera guerra mundial. Hay algo de cierto en eso, pero no todo encaja en el esquema de los vencedores, no todo es del color de la dorada píldora que nos hicieron tragar los manipuladores de la historia.
Muy por el contrario, una juiciosa investigación “del profesor escocés Gerry Docherty (1948) y el médico e investigador también escocés Jim MacGregor (1947)” trajo como resultado la publicación de un libro demoledor acerca de los orígenes desconocidos de la primera guerra mundial: “Hidden History: The Secret Origins of the First World War”, (2013).
Se advierte que la opinión de ambos investigadores puede herir la conciencia de conformistas y conservadores y otras personas sensibles o simplemente alérgicas a la verdad histórica y se aconseja prudencia, mucha prudencia.
Orígenes secretos de la Primera Guerra Mundial
Gerry Docherty y Jim MacGregor
La historia de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) es una mentira deliberadamente elaborada. No el sacrificio, el heroísmo, el horrendo desperdicio de vidas o la miseria que siguió. No, ésas fueron cosas muy reales; pero la verdad de cómo comenzó todo y de cómo la guerra fue prolongada innecesaria y deliberadamente más allá de 1915 ha sido exitosamente encubierta durante un siglo. Fue creada una historia cuidadosamente falsificada para ocultar el hecho de que fue Gran Bretaña, y no Alemania, la responsable de la guerra.
Si la verdad hubiera sido ampliamente conocida después de 1918, las consecuencias para el Establishment británico habrían sido catastróficas.
Para los vencedores son los despojos, y el juicio de ellos se reflejó en las descripciones oficiales. En Versalles en 1919 Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos afirmaron que Alemania había planeado la guerra, que la había comenzado deliberadamente, y que había rechazado todas las ofertas de los Aliados para la conciliación y la mediación. Millones de documentos fueron destruídos, ocultados o falsificados para justificar aquel veredicto. Alemania correctamente protestó que ella había sido forzada a entrar en guerra por causa de la agresión rusa. A los delegados alemanes en Versalles, bajo la amenaza de la ocupación, el desmembramiento territorial y el hambre, les quedó poca opción salvo aceptar la culpa y estar de acuerdo con reparaciones masivas. Como se dijo en The Economist, el Tratado de Versalles fue el crimen final cuyos duros términos asegurarían una segunda guerra (The Economist, 31 de Diciembre de 1999).
Nuestra investigación demuestra que los verdaderos orígenes de la guerra deben ser encontrados no en Alemania sino en Inglaterra. A finales del siglo XIX una sociedad secreta de hombres enormemente ricos y poderosos fue establecida en Londres con el objetivo declarado de expandir el Imperio británico a través del mundo entero. Ellos deliberadamente causaron la Guerra Sudafricana de 1899-1902 a fin de arrebatarles a los Bóers el oro del Transvaal. Su responsabilidad por aquella guerra, y el horror de los campos de concentración británicos en los cuales murieron 20.000 niños, ha sido eliminada de las historias oficiales. La segunda etapa de su plan global fue la destrucción del competidor industrial y económico que se estaba desarrollando rápidamente: Alemania. ¿Historia cuidadosamente falsificada?, ¿veinte mil niños que mueren en campos de concentración británicos? ¿una sociedad secreta que toma el control del mundo?, ¿Gran Bretaña responsable de la Primera Guerra Mundial? Si usted salta inmediatamente a la conclusión de que ésta es una disparatada teoría de conspiración, por favor considere el trabajo del profesor Carroll Quigley, uno de los historiadores más altamente respetados del siglo XX. La mayor contribución de Quigley a nuestro entendimiento de la Historia en su libro “El Establishment Anglo Estadounidense”. Tiene explosivos detalles de cómo la sociedad secreta de banqueros internacionales, aristócratas y otros hombres poderosos controló las palancas de la política y las finanzas en Gran Bretaña y Estados Unidos. Quigley explica que muy pocas personas supieron de eso porque dicha Sociedad consiguió ocultar su existencia y “muchos de sus miembros más influyentes son desconocidos incluso para estudiantes atentos de la historia británica”. (Gerry Docherty y Jim MacGregor, http://editorial-streicher.blogspot.com/2017/05/sobre-los-orígenes-de-la-1-guerra.html).
Nota: “El tema recurrente de estos textos históricos de Carroll Quigley es la opresión del pobre por la banca internacional. Cuando habla de Rothschild y Rockefeller (R*R), los trata como el epítome de las familias parasitarias de usureros que se guían por la Regla de Oro, es decir, quien tiene el oro hace las reglas. Así ha sido en la mayor parte del mundo en nuestra historia reciente, donde familias como los Rothschild o los Rockefeller han sido los propietarios más prominentes de la riqueza. La responsabilidad de la mayor parte de los genocidios y la mayor parte de los asesinatos de la historia reciente puede achacárseles aunque también pueda ser compartida por sus camaradas banqueros del resto del mundo. Si Cristo volviese a este mundo serían ellos los que le perseguirían a él para expulsarle del Templo”. (Esta traducción corresponde al resumen del libro realizado por John Turmel http://www.cyberclass.net/turmel/quig00.htm).