viernes, 23 de febrero de 2018

Historia oculta de la Primera Guerra Mundial: Sarajevo

 Pedro Conde Sturla
 
Eduardo VII, o, mejor dicho, Alberto Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha, el hijo ocioso de la famosa e infamosa reina Victoria de Inglaterra, tuvo que esperar cincuenta y nueve años, dos meses y trece días para acceder al trono, y gobernó entre 1901 y 1910 con los títulos de rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India. En ese corto período jugó un papel estelar en la planificación de la primera guerra mundial.
Gerry Docherty y Jim MacGregor, en su “Historia oculta de la primera guerra mundial”, lo definen “como el arma más especial de la Élite Secreta”. Su “mayor contribución está en haber diseñado los muy necesarios realineamientos, e intentar el requisito previo de aislar (…) a Alemania. La responsabilidad última de la política exterior británica pertenece (…) al gobierno elegido y no al soberano, pero fue el rey quien sedujo tanto a Francia como a Rusia para alianzas secretas en el breve tiempo de seis años”.
Eduardo VII estaba emparentado con el monarca de Rusia (y también con el de Alemania) y eso facilitaba las cosas. Al primo Nicolás II, zar de todas las rusias, le endulzaron la boca con la promesa de un bocadillo que nadie pensaba darle: el control de Constantinopla y de los estrechos del Mar Negro. Él sería el primero en movilizar sus tropas contra Alemania (y contra los buenos consejos de Rasputin), pero el tiro le salió por la culata y cuando fue expulsado del trono y pidió asilo en Inglaterra se lo negaron. Lo consignaron prácticamente en manos de los bolcheviques.
Gracias a Eduardo VII y la Élite secreta de Londres surgió La triple entente, una alianza entre Inglaterra, Francia y Rusia a la que luego se unirían Bélgica, Japón, Rumanía, Grecia, Portugal, Italia, Estados Unidos, China… Del otro lado surgió una triple alianza entre Alemania, el imperio austro-húngaro y una indecisa Italia, que cambiaría de bando a última hora.
A raíz del surgimiento de La triple entente y de La triple alianza los vientos de la guerra soplaron y arreciaron en Europa y otras partes del mundo. Era algo de lo que todos hablaban y temían, algo que se veía venir. Sólo faltaba que se produjera un acontecimiento de cierta importancia para que estallara la guerra y el acontecimiento se produjo el 28 de junio de 1914 en Sarajevo y “proporcionó la excusa para la monstruosa manipulación”.
De hecho, la mayoría de los historiadores todavía están convencidos de que la guerra estalló a causa del asesinato del heredero del trono austrohúngaro en Sarajevo, así como muchos incautos creen que la guerra de secesión usamericana tenía por objeto la liberación de los negros esclavos, por los cuales se habrían sacrificado de una u otra manera tantos blanquitos.
Pero las cosas sucedieron de otra manera.
Un Asesinato Conveniente
Gerry Docherty y Jim MacGregor
Dos condiciones tenían que cumplirse antes de que la Élite Secreta pudiera comenzar su guerra. En primer lugar, Gran Bretaña y el Imperio tenían que estar preparados. En segundo lugar, a fin de amontonar la culpa sobre Alemania, ésta tenía que ser incitada para dar el primer golpe. El asesinato del heredero del trono austrohúngaro, el archiduque Franz Ferdinand, el 28 de Junio de 1914 proporcionó la excusa para la monstruosa manipulación. A menudo se lo ha citado como la causa de la Primera Guerra Mundial. Qué tonterías. En sí mismo fue sólo un asesinato político más en una época de tales asesinatos. La culpa era de un grupo de funcionarios servios que entrenaron, armaron y ayudaron a los asesinos, y una venganza austriaca era generalmente aceptada como una reacción válida.
Lo que hemos demostrado en nuestro libro “Hidden History” es que las conexiones vinculaban a los servios, el embajador ruso en Belgrado, el ministerio de Asuntos Exteriores en San Petersburgo y a la Élite Secreta de Londres. Austria exigió que el gobierno servio tomara acciones específicas contra los autores y permitiera la participación austriaca en la investigación. Servia se negó. Rusia, habiendo asumido el falso papel de protector, expresó su apoyo total a Servia.
En Londres, la Élite Secreta estimuló resueltamente los orquestados antagonismos hasta convertirlos en una crisis. Cuando Servia y Austria llegaron a un acuerdo entre sí en lo que debería haber sido un conflicto localizado, Rusia, con el pleno apoyo de Londres y París, comenzó en secreto a movilizar sus masivos ejércitos en la frontera Este de Alemania. Todos estaban conscientes de que una vez que comenzara la movilización general de un ejército, eso significaba la guerra y de allí no había vuelta atrás.
Alemania enfrentó la invasión a lo largo de su frente Este, y, a medida que el ejército francés se movilizaba hacia el Oeste, el Káiser repetidamente hizo valientes intentos para persuadir a su primo el Zar a que retirara sus ejércitos. Con pleno conocimiento de que Francia había prometido unirse a Rusia inmediatamente, y de que Gran Bretaña, sin admitir abiertamente su colusión, estaba en secreto comprometida a la guerra, el Zar se negó. El sueño de Rusia de tomar Constantinopla podría ser por fin realizado.
Arrinconada en una esquina y forzada a una guerra defensiva, Alemania fue la última potencia en Europa que movilizó su ejército. A fin de tratar con los franceses que se habían movilizado en secreto hacia el Oeste, el Káiser ordenó que el ejército alemán avanzara hacia Francia pasando por Bélgica. Él tenía pocas otras opciones. Europa continental estaba en guerra.
La Élite Secreta miró y esperó. Aunque los preparativos conjuntos para la guerra habían estado llevándose a cabo desde 1905, ellos habían sido mantenidos tan secretos que sólo cinco de veinte ministros en el gobierno británico sabían de los compromisos británicos. Sir Edward Grey habló ante la Cámara de los Comunes el 3 de Agosto y prometió que no se tomaría ninguna acción sin la aprobación del Parlamento, incluso si aquella aprobación nunca fuera sometida a votación.
El punto crucial de su argumento estaba en la neutralidad belga, aunque él sabía demasiado bien que tal neutralidad era una grotesca farsa. Entre otros, el escritor estadounidense Albert J. Nock más tarde reveló que Bélgica había sido un aliado secreto pero sólido de Gran Bretaña, Francia y Rusia mucho antes de Agosto de 1914.
La ficción de la neutralidad belga proporcionó la excusa legal y popular para que Gran Bretaña declarase la guerra contra Alemania el 4 de Agosto de 1914. Sir Edward Grey, el leal sirviente de la Élite Secreta, mintió al Imperio británico para involucrarlo en la guerra.




CHIVO EXPIATORIO

Pedro Conde Sturla


Una vez, durante un examen de historia en la UASD, vi que un estudiante sacaba un chivo, una chuleta, un acordeón, en fin, hacía trampa, cometía un fraude, copiaba información de un microscópico documento en el que de seguro había invertido más tiempo que el que le hubiera tomado prepararse para la prueba.

Me hice el distraído, como acostumbraba a  hacer durante los exámenes y, sin mirar a nadie en particular, pedí al estudiante que estaba copiando que por favor saliera del curso, y, para mi sorpresa, salieron tres.






Tres bellas que bellas son

14 de octubre de 2013

[En la “Gramática española” de Joaquín Añorga y “La gramática castellana” de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña (década de los cincuenta), el alumno se enriquecía aprendiendo, además de gramática, poesía y buena prosa, así como lo que Roberto Vilches Acuña llama “curiosidades literarias y malabarismos de la lengua”, amén de “la importancia de los insignificantes signos de puntuación”.
Sobre este tema recuerdo el deslumbramiento que me causó el hallazgo, en las páginas del Manual de Añorga, de una de las más grandes hazañas literarias de las que tengo memoria. Se trata de una décima en cuatro versiones titulada “Tres bellas que bellas son”. Las palabras del texto son las mismas en todas las versiones, lo que cambia en cada caso, es la insignificante puntuación y con ello todo el sentido del mismo.
Añorga lo pone de ejemplo precisamente para demostrar  la importancia de la puntuación. Y desde luego, hay que ponerlo de ejemplo como obra maestra de ingeniería poética. PCS]


PUNTUACIÓN

Soledad Julia e Irene, tres hermanas bastante lindas y jóvenes, eran visitadas con mucha frecuencia por un caballero muy culto, elegante y buen mozo. Era tan sabio este señor ytan simpático, que conquistó el corazón de las tres hermanas sin haberse declarado a ninguna de ellas, y llegó a tal grado el entusiasmo de las pobres hermosas, que todo era entre las mismas disputas y discusiones, amenazando turbar la paz de familia y convertir la casa en un infierno .
Para salir de esta situación penosa exigieron del joven que se declarase, y acosado y comprometido ofreció consignar en una décima el estado de su corazón con respecto a ellas; pero con la condición precisa de que no había de estar puntuada, y autorizando a cada una de las tres hermanas para que la puntuase a su manera.

Esta es la décima:

Tres bellas que bellas son 
me han exigido las tres 
que diga de ellas cual es 
la que ama mi corazón 
si obedecer es razón 
digo que amo a Soledad 
no a Julia cuya bondad 
persona humana no tiene 
no aspira mi amor a Irene
que no es poca su beldad

Soledad, que abrió la carta, la leyó para sí y dijo a sus hermanas: Hijas mías, la preferida soy yo, o si no oíd.
Y leyó la décima con la siguiente puntuación:

Tres bellas, ¡qué bellas son!, 
me han exigido las tres 
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón. 
Si obedecer es razón, 
digo que amo a Soledad; 
no a Julia, cuya bondad  
persona humana no tiene; 
no aspira mi amor a Irene, 
que no es poca su beldad.

-Siento mucho desvanecer esa ilusión, hermana mía, dijo la hermosa Julia ; pero yo soy la preferida, y en prueba de
ello escuchad:

Tres bellas, ¡qué bellas son!, 
me han exigido las tres 
que diga de ellas cuál es 
la que ama mi corazón. 
Si obedecer es razón, 
¿Digo que amo a Soledad? 
No. A Julia, cuya bondad 
persona humana no tiene.
No aspira mi amor a Irene, 
que no es poca su beldad.

Las dos estáis engañadas, dijo Irene, y el amor propio os ofusca, pues es indudable que la que el ama, de las tres, soy yo. Veamos:

Tres bellas, ¡qué bellas son!, 
me han exigido las tres 
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón. 
Si obedecer es razón, 
¿Digo que amo a Soledad? 
No. ¿A Julia, cuya bondad 
persona humana no tiene?
No. Aspira mi amor a Irene, 
que no es poca su beldad.

Quedaron en la misma duda, en la misma confusión y determinaron salir de la incertidumbre exigiendo al joven la puntuación de la décima, el cual les escribió una copia puntuada de esta manera:

Tres bellas, ¡qué bellas son!, 
me han exigido las tres 
que diga de ellas cuál es 
la que ama mi corazón. 
Si obedecer es razón, 
¿Digo que amo a Soledad? 
No. ¿A Julia, cuya bondad 
persona humana no tiene? 
No. ¿Aspira mi amor a Irene? 
¡Qué!… ¡No!… Es poca su beldad.

Queda demostrado que cambiando el sentido de la puntuación se cambia totalmente el sentido de las expresiones.



Citado por Roberto Vilches Acuña: 

Curiosidades literarias y malabarismos de la lengua.

NOTA: En un artículo publicado en el Boletín de la Academia Dominicana de la lengua, que aquí se reproduce parcialmente,  Francisco Rosario, identifica a Baltazar del Alcázar como autor de la célebre pieza literaria, un nombre que por cierto nunca aparece en las infinitas citas del poema:
¿Quién escribió “tres bellas que bellas son”?
¿Quién escribió “tres bellas que bellas son”? Desde hace muchos años hemos escuchado los jocosos versos de una estrofa cuyo autor desconocemos. Los versos son los siguientes: “Tres cosas me tienen preso/ de amores el corazón: / la bella Inés, y jamón, / y berenjenas con queso”. ¿Sabe usted quién es el autor?
BRC A FRANCISCO ROSARIO,  17 DE JUNIO DE 2011
Confieso que pregunté a muchos versados en letras y nadie conocía el nombre del autor de tan ocurrentes versos.
Justamente, en el mes de mayo del presente año (2011) me hallaba en San Lorenzo de El Escorial, de la comunidad de Madrid, en cuyo escenario celebrábamos el IV Congreso Internacional del Interiorismo. En uno de sus comentarios, el poeta español José Nicás tiró al desgaire los citados versos de “Tres bellas que bellas son”.  Entonces alerté mis orejas, interrumpí al poeta y le pedí que me dijera el nombre del autor en cuestión. Sin titubear dijo el nombre del susodicho poeta: BALTAZAR DEL ALCÁZAR.
Al día siguiente, busqué los datos biográficos de Baltazar del Alcázar y me enteré que era un poeta oriundo de Sevilla (1530-1606), cultor de poesía religiosa y amorosa, pero su fama se debe a sus piezas satíricas y poemas festivos, entre los cuales tiene amplia difusión “Cena jocosa”, poema escrito en redondillas (Cfr. Francisco Rico, Mil años de poesía española, Barcelona, Planeta, 2009, p. 429).
Me complace dar con tan singular nombre y satisfacer esta curiosidad literaria que, durante mucho tiempo, fue también mía.

miércoles, 21 de febrero de 2018

JOAQUÍN AMPARO MALAGUER RICARDO


El padre de la cleptocracia representativa, el santo padre de la corrupción en Santo Domingo fue elevado seis veces a la más alta y desprestigiada magistratura de la nación...

La primera con tropas de ocupación yanquis y terror, la segunda con terror y fraude, la tercera con fraude y terror, la cuarta con el fraude que le hicieron a Jacobo Majluta con apoyo de Jorge Blanco, el cardemal y Peña Gómez, la quinta con el fraude que le hizo a Juan Bosch y la sexta con el fraude que le hizo a Peña Gómez.

La primera, a la vicepresidencia, con apoyo del generalísimo no se cuenta.


La honradez acrisolada, la magna obra de gobierno y la magra fortuna las dejó sólo en sueños de fanáticos delirantes o  sinvergüenzas. 
O ambas cosas.

martes, 20 de febrero de 2018

David Mendel: Mi conferencia reciente sobre el rey David

Pedro Conde Sturla

17/07/14

[Hago constar que el autor del texto que aquí parcialmente se publica no es ateo ni comunista. Es un judío militante que ama a Israel, que venera La Biblia pero tiene una vena crítica que proviene de sus lecturas de La Biblia y todo lo que aquí dice proviene de La Biblia, aunque con un sentido del humor que es poco bíblico. Invito a leer en Internet el texto completo, que es una joya. Invito a leer la novela “La Lira y la Espada” que relata la extraordinaria “vida de David, rey de Israel, hombre de innumerables facetas: guerrero valiente y músico angelical, héroe nacional y mercenario al servicio del enemigo, poeta sublime y asesino despiadado, rey temido y padre que no supo controlar a sus hijos, indulgente y vengativo, prudente e impulsivo, elegido de Dios y culpable de terribles pecados.”
Resultado de imagen para david miguel angelComo dijo Saramago con otras palabras hay que conocer la devoción  de un pueblo a un dios sanguinario, vengativo, para entender la saña con que sus devotos atacan a  sus enemigos, en especial a todos los habitantes  de la  Franja de Gaza, incluyendo niños que juegan en la playa.

David Mendel
Mi conferencia reciente sobre el rey David

Es muy posible que nunca haya habido otro rey, en la historia o en la leyenda, cuya fama y popularidad rivalizara con la del rey David.
Paradójicamente, aparte de dos incidentes en la vida de David que todos conocemos, su confrontación con Goliat y la seducción de Bathsheba, hay mucha gente que no conoce más acerca de la biografía del rey David. Y hay también otros que, aunque conocen bien la Biblia, hacen caso omiso de los defectos de David
Tengo un amigo, un pastor evangelista. Ama a Israel. Cada año reúne a cientos de peregrinos, que regresan a sus países con recuerdos maravillosos. Cuando él viene siempre arreglamos para encontrarnos. Los dos amamos la Biblia, y él la conoce hacia atrás y hacia adelante. Hace unos meses, cuando mi libro “La Lira y la Espada” se imprimió, le envié una copia. Él me escribió: “Estoy en shock. ¿Cómo puedes escribir incidentes así que sobre el autor de los salmos sublimes”.
Me sorprendí de la reacción de mi amigo ya que mi libro sigue muy de cerca todos los incidentes en la vida de David mencionados en la Biblia. Mi amigo conoce la Biblia por palabra. ¿Cómo puede bloquear en su mente lo que David realmente era y lo que hizo?
Resumamos brevemente la historia de David. Él es un joven pastor que fue llevado a la corte del rey Saúl. Una versión en la Biblia dice que fue para tocar la lira y, con la música, curar al rey de su depresión. Otra versión bíblica cuenta que derrotó a un guerrero gigante filisteo, y, como recompensa, fue traído por el rey Saúl a su corte.
Se convierte en un amigo íntimo de Jonatán, el hijo del rey. Algunos comentaristas dicen que demasiado íntimo. Se casa con Mijal, la hija del rey. Por lo general, casarse con la hija del jefe es un buen paso para progresar, pero, en este caso, no funcionó de esa manera. David tuvo que escapar, debido a que su suegro, celoso de su popularidad con el pueblo, intento matarlo varias veces.
David se refugia en el desierto, cerca del Mar Muerto, y se convierte en el jefe de una banda de gente fuera de la ley. Debido a que viven en el desierto no tienen tierra que puedan cultivar o donde puedan criar ovejas, así que David necesita encontrar alguna otra forma de ganarse la vida. Y lo logra porque es el personaje más ingenioso en toda la Biblia. Él descubre que puede hacer buen dinero con la venta de protección. Les dice a los agricultores ricos que está dispuesto a cuidarlos para que nada les pase a ellos, sus familias, sus propiedades y su rebaño, y todo eso por sólo un poco de dinero o regalos.
Uno de los agricultores se niega a pagar y David decide matarlo a él y a todos los que viven en su casa, para que sirva de lección a los que rechazan su protección. Afortunadamente, ocurren dos eventos. El primero es que la esposa, que es bonita e inteligente convence a David que no los mate para no perjudicar su reputación. Y la segunda es que el marido de la mujer, cuando esta le contó de lo que se había librado, del susto tuvo un derrame cerebral y muere. David, por supuesto, se casa con la rica viuda cuya dote es la riqueza de su difunto esposo.
David, cansado de ser perseguido por el rey Saúl, va al país de los filisteos y ofrece al rey servirlo como mercenario. En esa época los filisteos eran los peores enemigos de Israel, una mezcla de Hamás con Hizballah.
Imagínense, un hombre que había sido comandante del ejército de Israel, y matado a muchos filisteos, está dispuesto a servirlos. Es el equivalente en nuestros días de que Moshé Dayán, o algún otro general israelí, se hubiese convertido en un mercenario de los egipcios o los sirios.
El rey filisteo que probablemente no era el hombre más inteligente en su reino, tiene ciega confianza en David, y le dice que vaya y saquee las ciudades de Israel que están cercanas. Esta es una línea roja que David no quiere cruzar. Pero, por otro lado, tiene que satisfacer el rey. Así que encuentra una solución. Como dije antes, David es muy ingenioso.
Decide que él y su banda atacarán a los pueblos de otras tribus, los saquearán, y para evitar que alguien informe a los filisteos lo que han hecho, matarán a todos los pobladores del pueblo, hombres, mujeres, niños y ancianos, ya que los muertos no cuentan cuentos.
Así lo hace. Cuando regresa de robar y masacrar pueblos enteros, David entrega parte del botín al rey y le cuenta que lo obtuvo atacando a ciudades en Israel.
Esto funciona bastante bien durante algún tiempo, hasta que los filisteos deciden ir a la guerra contra el rey Saúl, el ex jefe de David y su ex suegro. El general filisteo no le tiene confianza a David, y teme que David, durante la batalla, se pase al lado de los israelitas.
El rey filisteo le dice a David: “Mira, yo confío en ti, pero por alguna razón nuestro general no, así que lo siento, pero tienes que volver “.
Los filisteos derrotan a los israelitas. El rey Saúl, su hijo Jonatán y sus otros hijos mueren en la batalla.
David convence a los líderes de su tribu Yehudah para que lo nombren rey de la tribu. Esto no fue difícil, ya que David, del botín que saqueaba, enviaba valiosos regalos a los hombres más influyentes de la tribu.
David tuvo tanto éxito como rey como lo tuvo como jefe de una banda y como mercenario. Conquistó Jerusalén y la convirtió en la capital de su reino. Luego trajo el arca de Dios, donde se guardaban las tablas de los 10 Mandamientos, lo cual convirtió a Jerusalén en la capital religiosa del pueblo hebreo. Este es su legado más duradero. Incluso hasta nuestros días, Jerusalén es el centro político y religioso de nuestra nación.
Y ahora viene uno de los Bathsheba, una mujer casada, no se hace de rogar, visita a David y queda embarazada.más famosos incidentes en la vida de David. Una tarde calurosa, mientras él está disfrutando de una fresca brisa en la azotea de su palacio, ve en el techo de una casa cercana a una mujer hermosa que está tomando un baño. Le ordena a sus sirvientes que la traigan al palacio.
David, para evitar un escándalo, da órdenes a Joab para enviar a Urías, el esposo de Bathsheba, que es un oficial en el ejército, en una misión que está garantizada para que los enemigos lo maten en la batalla. Este es el único asesinato que la Biblia atribuye directamente a David.
David fue un gran rey y un gran general, pero un mal padre. El mayor, Amnón, heredero al trono, violó a su media hermana Tamar, y David no lo castigó. Ni siquiera le habló al respecto.
Absalón, otro de los hijos de David, hermano de Tamar de la misma madre, no era tan indulgente. Lo invitó a un banquete en su casa de campo, y allí dio órdenes a sus sirvientes para que lo mataran.
Matar a un hermano es un delito más grave que simplemente violar a una hermana, así que Absalón no quiso correr riesgos de que David decidiese castigarlo, y huyó a un país extranjero.
Finalmente David le permitió volver y, Absalón, cuando pensó que había llegado el momento, lideró una rebelión y se proclamó rey.
David tiene que escapar de Jerusalén con un puñado de sus seguidores, reorganiza su ejército, y derrota a las fuerzas de Absalón, quien es asesinado por Joab, en contra de las órdenes de David. David llora a su hijo, pero no castiga a Joab.
La escena final de su vida podría pertenecer a la película “El Padrino”. Les leeré los últimos momentos de David como los relato en mi libro “La Lira y la Espada”, basados en la historia bíblica.
Los últimos pensamientos de David en su lecho de muerte, sus últimas instrucciones a su hijo Salomón, son para asesinar a Joab, su sobrino y mejor amigo y a Shimei, un hombre que lo había ofendido años antes. Don Corleone, el Padrino, habría hecho lo mismo.

David Mendel

La Lira y la Espada, la novela del rey David, Músico, poeta, guerrero, seductor y asesino

Charles Baudelaire: Consejos a los jóvenes literatos

[Del autor de “Las Flores del mal” y tantas joyas de la literatura, el poeta “maldito” Charles Baudelaire (1821-1867), presento a la atención de los lectores este impecable texto clásico sobre el arte de escribir (y sobrevivir). Un texto que nos introduce de manera apasionante en el mundo de la literatura, y que por razones didácticas no precisa de mayores comentarios. Eso sí, el mismo está dedicado a los jovenes escritores y sólo a ellos. Las jovenes escritoras, al parecer, para Baudelaire no existen. La "literata es un hombre fallido". PCS].

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Los preceptos que se van a leer son fruto de la experiencia; la experiencia implica una cierta suma de equivocaciones; y como cada cual las ha cometido –todas o poco menos-, espero que mi experiencia será verificada por la de cada cual.
C.B.

***
I
DE LA SUERTE Y DE LA MALA SUERTE EN LOS COMIENZOS
Los jóvenes escritores que hablando de un colega novel dicen con acento matizado de envidia: “¡Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!”, no reflexionan que todo comienzo está siempre precedido y es el resultado de otros veinte comienzos que no se conocen.
..creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás.
Los que dicen: “Yo tengo mala suerte”, son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.
***
Libertad y fatalidad son dos contrarios; vistas de cerca y de lejos son una sola voluntad.
Y es por eso que no hay mala suerte. Si hay mala suerte, es que nos falta algo: ese algo hay que conocerlo y estudiar el juego de las voluntades vecinas para desplazar más fácilmente la circunferencia.
***
II
DE LOS SALARIOS
Por hermosa que sea una casa es ante todo -y antes de que su belleza quede demostrada- tantos metros de frente por tantos de fondo. De igual modo la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio.
Hay jóvenes que dicen: “Ya que esto vale tan poco, ¿para qué tomarse tanto trabajo?” Hubieran podido entregar trabajo del mejor; y en ese caso sólo hubieran sido estafados por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se han estafado a sí mismos. Mal pagados, hubieran podido honrarse con ello; mal pagados, se han deshonrado.
Resumo todo lo que podría escribir sobre este asunto en esta máxima suprema, que entrego a la meditación de todos los filósofos, de todos los historiadores y de todos los hombres de negocios: “¡Sólo es con los buenos sentimientos con los que se llega a la fortuna!”
Los que dicen: “¡Para qué devanarse los sesos por tan poco!” son los mismos que más tarde quieren vender sus libros a doscientos francos el pliego, y rechazados, vuelven al día siguiente a ofrecerlo con cien francos de pérdida.
El hombre razonable es el que dice: “Yo creo que esto vale tanto, porque tengo genio; pero si hay que hacer algunas concesiones, las haré, para tener el honor de ser de los vuestros”.
III
DE LAS SIMPATÍAS Y DE LAS ANTIPATÍAS
En amor como en literatura, las simpatías son involuntarias; no obstante, necesitan ser verificadas, y la razón tiene ulteriormente su parte.
Las verdaderas simpatías son excelentes, pues son dos en uno; las falsas son detestables, pues no hacen más que uno, menos la indiferencia primitiva, que vale más que el odio, consecuencia necesaria del engaño y de la desilusión.
Por eso yo admiro y admito la camaradería, siempre que esté fundada en relaciones esenciales de razón y de temperamento. Entonces es una de las santas manifestaciones de la naturaleza, una de las numerosas aplicaciones de ese proverbio sagrado: la unión hace la fuerza.
La misma ley de franqueza y de ingenuidad debe regir las antipatías. Sin embargo, hay gentes que se fabrican así odios como admiraciones, aturdidamente. Y esto es algo muy imprudente; es hacerse de un enemigo, sin beneficio ni provecho. Un golpe fallido no deja por eso de herir al menos en el corazón al rival a quien se le destinaba, sin contar que puede herir a derecha e izquierda a alguno de los testigos del combate.
Un día, durante una lección de esgrima, vino a molestarme un acreedor; yo lo perseguí por la escalera, a golpes de florete. Cuando volví, el maestro de armas, un gigante pacífico que me hubiera tirado
al suelo de un soplido, me dijo: “¡Cómo prodiga usted su antipatía! ¡Un poeta! ¡Un filósofo! ¡Ah, que no se diga!” Yo había perdido el tiempo de dos asaltos, estaba sofocado, avergonzado y despreciado por un hombre más, el acreedor, a quien no había podido hacer gran cosa.
En efecto, el odio es un licor precioso, un veneno más caro que el de los Borgia, pues está hecho con nuestra sangre, nuestra salud, nuestro sueño ¡y los dos tercios de nuestro amor! ¡Hay que guardarlo avaramente!
IV
DEL VAPULEO
El vapuleo no debe practicarse más que contra los secuaces del error. Si somos fuertes, nos perdemos atacando a un hombre fuerte; aunque disintamos en algunos puntos, él será siempre de los nuestros en ciertas ocasiones.
Hay dos métodos de vapuleo: en línea curva y en línea recta, que es el camino más corto. (…) La línea curva divierte a la galería, pero no la instruye.
La línea recta… consiste en decir: “El señor X… es un hombre deshonesto y además un imbécil; cosa que voy a probar” -¡y a probarla!-; primero…, segundo…, tercero…etc. Recomiendo este método a quienes tengan fe en la razón y buenos puños.
Un vapuleo fallido es un accidente deplorable, es una flecha que vuelve al punto de partida, o al menos, que nos desgarra la mano al partir; una bala cuyo rebote puede matarnos.
V
DE LOS MÉTODOS DE COMPOSICIÓN
Hoy por hoy hay que producir mucho, de modo que hay que andar de prisa; de modo que hay que apresurarse lentamente; pues es menester que todos los golpes lleguen y que ni un solo toque sea inútil.
Para escribir rápido, hay que haber pensado mucho; haber llevado consigo un tema en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. (…)
Cubrir una tela no es cargarla de colores, es esbozar de modo liviano, disponer las masas en tono ligero y transparentes. La tela debe estar cubierta -en espíritu- en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.
Se dice que Balzac ennegrece sus manuscritos y sus pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa entonces por una serie de génesis, en los que se dispersa, no sólo la unidad de la frase, sino también la de la obra. Sin duda es este mal método el que da a menudo a su estilo ese no se qué de difuso, de atropellado y de embrollado, que es el único defecto de ese gran historiador.
VI
DEL TRABAJO DIARIO Y DE LA INSPIRACIÓN
(…)
Una alimentación muy sustanciosa, pero regular, es la única cosa necesaria para los escritores fecundos. Decididamente, la inspiración es hermana del trabajo cotidiano. Estos dos contrarios no se excluyen en absoluto, como todos los contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hombre, como la digestión, como el sueño. (…) Si se consiente en vivir en una contemplación tenaz de la obra futura, el trabajo diario servirá a la inspiración, como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmo y poderoso sirve para escribir legiblemente, pues ya pasó el tiempo de la mala letra.
VII
DE LA POESÍA
En cuanto a los que se entregan o se han entregado con éxito a la poesía, yo les aconsejo que no la abandonen jamás. La poesía es una de las artes que más reportan; pero es una especie de colocación cuyos intereses sólo se cobran tarde; en compensación, muy crecidos.
Desafío a los envidiosos a que me citen buenos versos que hayan arruinado a un editor.
(…)
¿Por lo demás, qué tiene de sorprendente, puesto que todo hombre sano puede pasarse dos días sin comer, pero nunca sin poesía?
El arte que satisface la necesidad más imperiosa será siempre el más honrado.
VIII
DE LOS ACREEDORES
(…) Que el desorden haya acompañado a veces al genio, lo único que prueba es que el genio es terriblemente fuerte; por desgracia, para muchos jóvenes, ese título expresaba no un accidente, sino una necesidad.
Yo dudo mucho que Goethe haya tenido acreedores (…). No tengan acreedores jamás; a lo sumo, hagan como si los tuvieran, que es todo lo que puedo permitirles.
IX
DE LAS QUERIDAS
Si quiero acatar la ley de los contrastes, que gobierna el orden moral y el orden físico, me veo obligado a ubicar entre las mujeres peligrosas para los hombres de letras, a la mujer honesta, a la literata y a la actriz; la mujer honesta, porque pertenece necesariamente a dos hombres y es un mediocre pábulo para el alma despótica de un poeta; la literata, porque es un hombre fallido; la
actriz, porque está barnizada de literatura y habla en “argot”; en fin, porque no es una mujer en toda la acepción de la palabra, ya que el público le resulta algo más precioso que el amor.
(…)
Porque todos los verdaderos literatos sienten horror por la literatura en determinados momentos, por eso, yo no admito para ellos -almas libres y orgullosas, espíritus fatigados que siempre necesitan reposar al séptimo día- más que dos clases posibles de mujeres: las bobas o las mujerzuelas, la olla casera o el amor.
-Hermanos, ¿hay necesidad de exponer las razones?
15 de abril de 1846



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